The rainmaster

The rainmaster

En Marzo comienza una nueva temporada de Formula 1. En el circuito urbano de Melbourne siempre puede aparecer la lluvia. ¿Veremos un principio de temporada emocionante gracias a la lluvia o gracias a la nueva era de monoplazas que marcarán las próximas temporadas de Formula 1?

Cerrada la temporada 2016 del Campeonato del Mundo de F1, nos veremos nuevamente en Melbourne, del 24 al 26 de marzo de 2017.

A raíz de la entretenida carrera que se ha disputado este año en Brasil, gracias a la lluvia y al carrerón que realizó Max Verstappen, volvemos a abrir el debate de la lluvia.

Melbourne tiene un clima oceánico moderado, con unas condiciones climáticas cambiantes. Forma parte de la cultura popular la frase “cuatro estaciones en un día”, y sus habitantes dicen que si no les gusta el tiempo que hace solo tienen que esperar diez minutos para que cambie. Esto quiere decir que en la época en que se celebra el Gran Premio de Australia, en Marzo, y con unas precipitaciones medias durante ese mes de 50 mm y 9 días de lluvia, se corre el riesgo de que la carrera del Campeonato del Mundo que allí se disputa sea en mojado.

Así pues, ¿nos conviene que este primer Gran Premio que nos aguarda sea bajo la lluvia?

Ante situación de mojado siempre nos surgen algunas preguntas: ¿favorece a algún piloto en concreto que la carrera se dispute con lluvia? ¿los buenos pilotos gozan de ventaja ante esta situación?¿la dificultad de pilotar bajo la lluvia y sobre piso mojado iguala las posibilidades entre los pilotos, independientemente del monoplaza que piloten?

La verdad es que no todas las preguntas se responden automáticamente de forma positiva.

Es cierto que existen pilotos especialistas en lluvia, que destacan por encima de los demás cuando las condiciones meteorológicas son adversas, pero también es cierto que la mayoría de pilotos prefieren que la carrera se dispute sobre seco y eliminar el gran riesgo de sufrir problemas que existe cuando se corre en esas condiciones. De hecho, Fernando Alonso, considerado por algunos como especialista en superficie mojada, ante la posibilidad de lluvia, y en campeonatos en los que ha luchado en inferioridad de condiciones, ha manifestado su deseo de que la carrera se disputase en seco. Ante la esperanza de los aficionados y de algunos periodistas del motor de que si la carrera se disputaba sobre pista mojada Alonso se acercaría a los monoplazas de cabeza y tendría opciones de obtener un buen resultado, él mismo ha manifestado en más de una ocasión que prefería seco. Otros pilotos se han mostrado de acuerdo con esta postura.

Entonces, ¿existen los especialistas sobre mojado?

Senna-Montecarlo-rain

Ayrton Senna lo era, sin duda. Su demostración en el Gran Premio de Mónaco de 1984, en el que con un vetusto Toleman Hart comenzó a recuperar posiciones, desde el duodécimo puesto hasta el segundo, y hubiera ganado si no se hubiera finalizado la carrera antes de cumplirse las vueltas y el tiempo previsto fruto de una decisión más que dudosa de la dirección de carrera, así lo confirman. Y nos ofreció más actuaciones para acreditarlo. Gran Premio de Portugal de 1985. En 1993, luchando contra Nigel Mansell por el Campeonato del Mundo, mantuvo la emoción hasta más de media temporada gracias a sus actuaciones en diversos Grandes Premios que se disputaron en mojado, consiguiendo actuaciones más que meritorias en tales condiciones.

Fernando Alonso, también parece serlo. Su actuación en el Gran Premio de Europa de 2007, con descalabro de la mayoría de los pilotos punteros, coche de seguridad en pista y adelantamiento a Massa en plena curva, dan fe de ello.

Vettel también despuntó en 2008 con un monoplaza de la escudería Toro Rosso, venciendo un dificilísimo Gran Premio de Italia, celebrado en Monza.

Por supuesto Michael Scumacher también era superior bajo la lluvia, pero seguramente en su mejor momento de forma, era superior a toda la parrilla independientemente de las condiciones de carrera.

Shumacher-Ferrari-rain

Pero, no pueden ser que todos los pilotos sean especialistas.

Lo de Ayrton Senna era talento natural sumado a su capacidad obsesiva de esfuerzo y aprendizaje. La mayoría de pilotos pasan su vida deportiva disputando carreras sobre seco y se encuentran alguna vez con esta supuesta adversidad. De hecho, por una carrera que se dispute cada bastante tiempo en mojado, afectando a todos por igual…. Él, sin embargo, ante la primera amarga derrota en mojado que le infligieron cuando aún era un niño, tomó la decisión de ir a entrenar a la pista de Karting cada vez que llovía. Así pues, talento natural y muchísimas horas de entreno.

Las otras victorias conseguidas por los demás grandes pilotos sobre o bajo la lluvia no parecen tener las mismas connotaciones épicas que las obtenidas por Senna. Hamilton ha hecho buenas carreras en mojado. También Raikkonen. Ya hemos dicho que Alonso y Vettel también. Incluso, si nos ponemos a recordar tiempos lejanos, Luis Pérez Sala realizó una magnífica actuación logrando un sexto puesto sobre pista mojada en el Gran Premio de Gran Bretaña de 1989, con un Minardi sin posibilidades de victoria o de puestos meritorios sin condiciones climáticas desfavorables.

Recapitulando, puede haber especialistas en lluvia. Senna seguro que lo era. Puede haber pilotos que destacan en esta superficie deslizante: Alonso y Vettel son ejemplo de ello. Y puede haber auténticos patosos en estas condiciones: Massa llegó a hacer cinco trompos en el Gran Premio de Gran Bretaña de 2008 con su Ferrari, intentando mantener el ritmo de los demás pilotos.

Pero la mayoría de pilotos punteros, independientemente del monoplaza que lleven, de los colores que defiendan, prefieren las carreras sobre seco.

La idea es sencilla: cuando llueve, las condiciones son “desfavorables”.

Desfavorables, en principio, para todos. Hamilton, que ha realizado alguna buena actuación en mojado (Japón 2007), se marcó una puzolana impresionante junto con seis pilotos más en el citado Gran Premio de Europa disputado en Nürburgring en 2007. Y seguro que todos recordamos como quedó embarrancado en la arena del carril de boxes en el Gran Premio de China del mismo año, perdiendo allí el título de Campeón del Mundo que no obtuvo hasta la temporada siguiente.

El hecho de que las condiciones sean desfavorables tiene una consecuencia directa. La misma que correr un tramo de Rallyes con espesa niebla. El que menos tiene que perder, arriesga más.

Ese concepto del riesgo es precisamente el que iguala las condiciones entre los monoplazas más punteros y los de la parte media y baja de la parrilla.

Con condiciones de adherencia muy baja, se tiende a igualar las prestaciones de los monoplazas. Pero solo se tiende a igualar. No se igualan. Y ante prestaciones similares, el piloto que más riesgo decide tomar, opta a una mejor posición en la carrera.

Teniendo en cuenta que se alargan las frenadas, se alargan las trayectorias en las curvas, se disminuye enormemente la visibilidad, se debe mimar mucho más el acelerador a la salida de los virajes, el que roza más el límite, tiene más posibilidades de hacer meritos. Pero estará siempre más cerca de cometer un error.

Si a todo ello le sumamos el posible aquaplanning, totalmente involuntario, la preferencia por el seco de todos los pilotos es lógica.

Otro aspecto a tener muy en cuenta en las carreras que se disputan con lluvia son los reglajes.

Si la lluvia es constante, absolutamente previsible y predecible, y todos los equipos reglan sus monoplazas para esas condiciones, con más apoyo aerodinámico, otra cartografía de motor, se equipan de entrada con neumáticos de mojado, estamos en las mismas: salvo un excepcional piloto sobre suelo resbaladizo, lo normal es que las prestaciones entre todos sean similares a las que tendrían sobre seco, en cuanto a diferencia entre ellos, no en cuanto a prestaciones absolutas. Los pilotos más habilidosos lo seguirán siendo, por norma general, en la lluvia, y los monoplazas más rápidos, fiables y manejables, por lógica, lo seguirán siendo también.

Por contra, cuando la situación es absolutamente imprevista, o poco probable, los hechos se pueden desarrollar de forma muy distinta. Los que hayan decidido apostar por la lluvia y hayan reglado sus coches para estas condiciones tomarán ventaja a los que hayan previsto seco si el líquido elemento hace acto de presencia. Pero si finalmente no llueve, el coche tendrá unas prestaciones muy pobres comparado con los demás integrantes de la parrilla. Cuestión de riesgo.

¿Y si se encuentran todos con lluvia, con los coches reglados para competir sobre seco, con los neumáticos slick todavía montados? Pues lo mismo. Los que tomen más riesgos tendrán más opciones de ocupar las primeras plazas, si un error no los aparta de la carrera. Y los más habilidosos saldrán airosos del trance.

En definitiva, corre más quien más riesgos toma.

En esta temporada 2016 que ha concluido, ha nacido una nueva estrella bajo la lluvia. Considero que en su caso es indudable. Max Verstappen no sólo tomó más riesgos que los demás en el Gran Premio de Brasil con unas condiciones climáticas absolutamente dantescas, sino que su estilo de pilotaje, sus trazadas abiertas, sus frenadas saliendo de la línea de paso de los otros monoplazas y el extraordinario control que mostró al hacer un trompo y recuperar el monoplaza al más puro estilo del Karting, demuestran que él sí es realmente un especialista en mojado, como lo fuera Senna o Scumacher.

De todas formas, el primer Gran premio del año nos deparará mucha acción, con agua o sin, ya que la nueva reglamentación, con vehículos más anchos, ruedas más grandes, más apoyo aerodinámico, y el baile de pilotos, harán que sea de máximo interés, llueva o no. Asistiremos a una nueva era de la Formula 1, y deberemos comprobar si es una era mejor o peor que las anteriores. Nos quedan tres meses para verlo.

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